jueves, 2 de octubre de 2008

25ºC, 89% humedad

Esos son los datos que he encontrado a día de hoy sobre Dhaka, la ciudad natal de Danny... y ese es el clima que me espera durante los próximos 10 días!
La verdad, no me puedo quejar por los 25º porque no están nada mal, lo que creo que no he vivido nunca es un grado de humedad tan alto, que supongo que hará que el calor se multiplique...aunque por ejemplo ahora en Barcelona la humedad es de 73%, así que quizás no es para tanto...
Sí, le estoy dando demasiadas vueltas ¿Verdad? no puedo evitarlo, será todo nuevo y me encanta viajar pero como las dos veces que he ido a Egipto los cambios tan bruscos de tiempo me han dado malas pasadas ahora estoy un poco asustada!
De todas formas para cambios bruscos de tiempo están los de Sydney, hace 2 semanas íbamos en manga larga, e incluso esta misma semana una noche tuve que ponerme el abrigo para salir al supermercado... pero ahora mismo el termómetro de mi ordenador marca 35º!! No me lo creía pero lo he comprobado y es cierto...
Además voy bien preparada con mis vacunas, al menos psicológicamente ayudan...

En fin, no me puedo creer que mañana estaré en un avión, en un vuelo largo con Danny por primera vez, y que pisaré las tierras donde él ha crecido. Él está ilusionado y a la vez duda de si me gustará o no porque sabe que será muy distinto a todo lo que he visto en mi vida y habrá cosas agradables y otras no tanto... sea como sea es la realidad y siempre será enriquecedor conocerla.
Estaremos muy ocupados con la boda de Doreen, su hermana, pero espero poder aprovechar y comprar muchos pares de pendientes, pulseras, algún bolso... y parece que mi futura suegra ya me ha comprado un saree para poder vestirme apropiadamente en el gaye holud, la fiesta previa a la boda.
Por otra parte, creo que Danny y yo también tendremos algo que celebrar, seguramente aprovecharemos la ocasión para mostrar a su familia nuestras ganas de estar juntos para siempre... pero la verdad no estoy muy segura de cómo funciona todo esto así que más bien os lo contaré a la vuelta con más detalles... ¡siento dejaros con la intriga!

lunes, 15 de septiembre de 2008

Depilaciones

A parte de mi interés por las danzas de Oriente Medio y en general de otras culturas, una de las experiencias que más marcaron mi decisión de estudiar antropología fue la de estudiar en Australia durante 6 meses. Para mí cada día fue una aventura, y ahora que he ido moviéndome por aquí hay cosas que me siguen recordando a aquellos 6 meses de descubrir cosas nuevas contínuamente, ¡algo que veo que no ha terminado!
Y es que en un país tan multicultural hay miles de cosas que observar y las busques o no, las encuentras. Hoy he ido a depilarme y puedo decir que ha sido toda una experiencia, no quiero decir que sea ni mejor ni peor que tal y como me depilaban en Barcelona, simplemente me he quedado parada de las distintas formas de hacer las cosas que hay, y de cómo a través de ellas se ven las culturas.
Cuando iba a hacerme mis limpiezas de cutis o mis depilaciones de ingles en Barcelona, podía identificar pautas de cortesía que seguro que habéis visto todas: bienvenida, siéntate aquí por favor, ya puedes pasar... y una vez estaba en la habitación, normalmente me explicaban si querían que me quitara ciertas piezas de ropa o me ofrecían un tanguita de papel para seguir cubriéndome. La chica siempre se marchaba y me dejaba prepararme solita, esperando unos minutos y volviendo cuando yo ya estaba lista. En fin, ésta era la rutina a la que estaba acostumbrada.
Hoy he decidido ir a depilarme a un lugar que ha abierto hace poco y que ofrece buenos precios, más bien especializado en las uñas pero donde también depilan y bueno, me ha hecho gracia encontrar que todas mis espectativas en cuanto a lo que iba a suceder mientras me depilaban iban cayendo, ¡hasta ver que el sistema es completamente diferente!
En primer lugar, me han hecho sentarme y pasar pero no me han dejado sola ni un momento, sino que me he cambiado directamente junto a mis dos depiladoras. Tampoco me han ofrecido un tanguita de papel. Digamos que yo que soy más bien pudorosa me sentía a gusto con aquello pero aquí van más al grano... El hecho de que hubiera 2 chicas la verdad es que ayuda porque una estira la piel mientras la otra pone la cera y la quita.
Y bueno no puedo dar muchos detalles porque a ver si van a confundir mi blog con otro tipo de página web, pero en general me ha chocado la naturalidad y el poco pudor que sentía a mi alrededor, algo que en el fondo creo que es mucho más práctico y directo. Parece que o ellas no hablaban mucho inglés -todas las chicas del negocio son de origen chino- o han pensado que yo apenas sé, y a la hora de preguntarme si quería mi depilación con alguna forma en especial, una de ellas me ha mostrado un ejemplo muy claro de lo que me podían hacer, ¡me ha enseñado la forma que ella se hizo!
Para mi eso ha sido ya el remate, me ha hecho mucha gracia y le he dicho que era una depilación muy a la moda. Ya no os cuento de cómo me estiraban las patas con tal de ver con claridad, mientras que cuando me depilaba en casa siempre me indicaban las posturas que debía tomar con mucha delicadeza y siempre preguntando antes de poner cera de más.
En cambio hoy he tenido que ser yo quien le parara los pies porque me estaba asustando, ¡iba a toda marcha! Sin embargo no me ha cobrado más -yo pensaba que me cobrarían un pastón porque otras veces me había pasado aquí en Australia- me ha cobrado el precio base.
En fin, he sudado de miedo y de dolor, pero ahora me siento mucho más a gusto. Incluso le he dejado que me depilara el bigote y las cejas después de ver los resultados, y la verdad es que estoy muy contenta (por ahora) porque me lo ha hecho en un momento, sin demasiado dolor, y las cejas me han quedado como nunca antes las había visto.
Ahora a disfrutar, ¡hasta la próxima sesión de sacrificio por la estética!

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Sueños, alegrías, miedos...

Si alguien me hubiera adivinado el futuro antes de venir ¡nunca hubiera sido tan optimista de creerme lo que me iba a suceder aquí!
Creo que todo son señales, quien trabaja como una hormiguita y quien arriesga por lo que quiere debe obtener su recompensa un día u otro! Y bueno, después de años soñando, acumulando cositas y guardándolas para mi, parece que me ha llegado el momento de una recompensa.

Esta mañana me maquillaba frente al espejo, -un espejo immenso que hemos comprado para que pueda practicar danza a la perfección!-y mi mente no paraba de dar vueltas: ¿pareceré una drac queen? ¿es esto lo que quiero? ¿seré capaz de hacerlo? ¿qué pensará la gente de mi cuando le diga de qué trabajo?

Miles de pensamientos, tras la alegría desbordante que sentí el lunes por la noche, el martes era un día de dudas y miedos. También lo ha sido el miércoles. Mi profesora cuenta conmigo para substituirla a ella o otras de sus chicas en sus actuaciones de los fines de semana, y me ha pedido que me haga fotos tal y como aparecería en mi show, con el vestido, el maquillaje, etc.

Estoy más cerca que nunca de hacer un sueño realidad, ¿y ahora me vienen todos estos miedos? Supongo que son naturales...yo que soy una defensora y una luchadora a capa y espada por esta danza, quién me iba a decir que iba a dudar un momento de poder actuar en público, además en unas condiciones que supongo que serán óptimas porque siendo por medio de mi profe no lo espero de otra manera!

Pero son miedos que pienso superar, pues sé que no puedo complacer a todo el mundo...sólo quiero ser un instrumento a través del cual se vea la música, quiero crear belleza y crear arte y espero que así lo perciba mi público cuando actúe!

lunes, 11 de agosto de 2008

Down under...

Aquí estoy de nuevo... no me refiero a estar de nuevo en mi blog precisamente, sino a que estoy de nuevo en Sydney!

6 meses durante los cuales puedo hacerme una idea de cómo será mi vida si me quedo aquí, aunque prefiero no darle demasiadas vueltas al tema y disfrutar al máximo mi tiempo aquí. Por ahora no tengo tiempo de aburrirme, sólo que paso bastantes horas al día sola... y eso hace que mi cabecita se vaya a Barcelona y añore a mi familia y mi gente de allí...
Hay algo que me hace acordarme de por qué estoy aquí y no en otro lado, es la preciosa sonrisa que me esperaba al salir de clase de danza -sí, he tardado poco en apuntarme a clases:)- la alegría de sentir a ese alguien a mi lado y de sentirme completa, algo que siento cada momento que él está ahí conmigo.

Estoy muy contenta con la profesora con la que he probado las clases, y todo ha sido gracias a Munique, quien me habló de ella y me recomendó que me apuntara con ella :)
Jrisi es mi nueva profe, y por ahora puedo decir que es un encanto de chica, una profe que se esfuerza porque sus alumnas aprendan, una todo-terreno... sus clases me van a servir mucho para perfeccionar el tema de la postura y la técnica en general, ya que su método es muy sistematizado e insiste en la repetición, algo que sin duda ayuda al cuerpo a memorizar lo que tiene que hacer! Además aprendemos nociones básicas del ballet adaptadas a la danza oriental, ya que ella ha estudiado la carrera de danza y tiene conocimientos de muchos estilos distintos de baile.
Por si fuera poco, en ella he encontrado un pedacito de Egipto, pues sus mayores profesores han sido Mahmoud Reda y Mo Geddawi. En clase hemos estudiado una secuencia de Mahmoud Reda... mientras la practicábamos me acordaba del show al que fui en Alejandría y de la fluidez con la que bailaban aquellas chicas... ¡qué gozada! Bailaba y recordaba a Mahmoud Reda en clase, a su edad, moviéndose al tiempo con la música... esa magia sólo puede explicarse porque de alguna manera cuando se baila se está flotando, se entra en una pequeña nube...

Por ahora tengo que terminar mis trabajos de la uni... ahora entendéis por qué no puedo aburrirme todavía... Muchas aventuras están a la vista, a ver cuántas de ellas se hacen realidad, por ahora sólo puedo decir que es más que probable que pasemos las Navidades fuera de aquí ¿?¿? pero no anticipo nada más porque no es seguro todavía!

miércoles, 16 de julio de 2008

Viaje a Egipto: Alejandría y Cairo

Llegué hace ya unos días, pero me ha costado aterrizar psicológicamente y darme cuenta de que ya no estoy allí, de que ya puedo contar lo que me ha pasado porque ya es parte del pasado...

Lo cierto es que ha sido un viaje maravilloso y por eso mismo ahora siento una gran nostalgia al recordarlo, por lo que sinceramente no me apetece contar gran cosa...
Experiencias tan profundas las guardo para mi, forman parte de mi... simplemente puedo decir que este viaje me ha acercado intensamente a la cultura egípcia de la mejor de las maneras, a través de las personas... He conocido personas encantadoras, he experimentado la hospitalidad egípcia de la mano de una familia que nos invitó a mi y a mi amiga a una boda, una gran boda como nunca había visto antes, ¡comparable a las de una película!
Aquí una pequeña lluvia de mis mejores recuerdos:
Una cena a orillas del Nilo, amigos rodeando una mesa con comida deliciosa, sentados en unos cómodos sofas, rodeados del humo de las dos shishas, unos camareros interesados por dos españolas y por hablarnos en español...

Alejandría, una ciudad todavía pendiente de explorar pero que ya ha dejado una gran huella en mi vida... Allí conocimos a dos chicos fantásticos que nos acompañaron al show 'The World Dances with Mahmoud Reda', en la Biblioteca. Aquello era felicidad pura, recuerdo todavía la emoción de los 4 que compartíamos aquel momento, las pequeñas lágrimas de felicidad que asomaban en los ojos de M. Ángeles y míos cuando estábamos sentadas en el auditorio y sentíamos la música y el baile con la emoción añadida de estar en el país de esta danza, de saber que allí estaba el Gran Maestro de estas danzas, de ver un público egípcio que disfrutaba de éstas, que se emocionaba con las canciones y cantaba bajito sus letras o melodías...
Una boda en un hotel que parecía un palacio... una familia que encarna la hospitalidad egípcia. Durante toda la noche bailamos al son de la música egípcia, especialmente los jóvenes rodeábamos a dos cantantes distintos populares en este país, uno después del otro... Sonrisas, pequeños saltitos, movimientos de hombros, cientos de expresiones faciales y pequeñas sacudidas de mano por parte de los chicos, mientras se notaba que las chicas contenían sus ganas de bailar y se movían de forma discreta... Tanto los jóvenes como los mayores cantaban y aplaudían contínuamente...

Una profesora encantadora, con la que no sólo hicimos clase sino que tuvimos la oportunidad de charlar abiertamente, que me daba algo que tanto busco, una profesora a nivel personal y una guía en este camino tan confuso...

Zamalic, eran más de las 4.30 de la mañana... salimos de una disco y nuestros amigos nos hacen un tour nocturno por la ciudad, mostrándonos los distintos lugares por los que pasábamos. La música siempre nos acompañaba, esta vez escuchábamos una canción beduina muy simpática, pegadiza -que todavía hoy ronda por mi cabeza-, mientras cantamos y bailamos... Nuestro coche era el único por la carretera ya que la gente de la zona sube hacia Alejandría y el Mar Rojo para vacaciones, por eso conducíamos tranquilamente, despacio, y escuchábamos atentamente la música. También hubo lugar para una canción romántica muy triste, pero muy bonita.
Una canción que hablaba de dos amantes que deben separarse a pesar de no quererlo. Sé que aquel no es mi sitio, pero de alguna manera me he sentido así al marcharme de allí esta vez...como si hubiera encontrado algo muy fuerte y tuviera que marcharme muy a mi pesar... Lo cierto es que todo ha sido como un sueño, efímero por definición pero... ¿a quién no le gustaría vivir en un sueño?

miércoles, 18 de junio de 2008

Dicho y hecho...

Sé que lo mío no tiene perdón alguno... ¡pronto hará un año de mi última entrada! Dudaba y dudaba sobre rehacer mi blog, pero aquí estoy de vuelta.

Espero que mi 'chotto kona' pueda seguir activa durante más tiempo. Lo cierto es que tendré una gran motivación, que es también la que me ha llevado a retomarlo: me vuelvo a Australia al menos unos 6 meses y mi familia estará muy agradecida de poder saber de mí a través de mis relatos.

Pero no me he querido esperar a estar en Australia para volver. Hoy he cambiado de look a mi 'chotto kona' y me ha dejado más o menos convencida. Soy muy exigente y me cuesta encontrar una plantilla con la que realmente me sienta identificada, por eso he elegido una que puedo cambiar casi tanto como quiera, para intentar hacerla mía ¡Si no parto de ahí nunca me sentiría a gusto escribiendo!

El caso es que he leído mi última entrada y me ha encantado, jaja y me he quedado alucinada de cómo pasa el tiempo... en fin, resulta que vuelvo a escribir a unos días de mi vuelta al Cairo, de ahí el título de mi entrada. No suelo decir las cosas por decirlas, y ésta es una de ellas: sabía que volvería! Tampoco es tan difícil hoy en día...

Sí, finalmente Mari Ángeles y yo nos hemos decidido a ir juntas al Cairo por unos días; pocos, pero estoy segura de que serán geniales. Estoy deseando estar más libre para preparar el viaje con gran ilusión, hacer listas de las cosas que tomar y comprar un buen mapa de la ciudad para familiarizarme con ella. Por ahora sé que nuestro hostal está situado en la calle principal del centro de la ciudad, algo que me han confirmado varias referencias, con lo cual estoy doblemente ilusionada de estar en pleno corazón del Cairo, aparentemente a unos minutos del mercado...

Por cierto, si alguien lee esto quizás se pregunte por el título de mi blog. Sí, hoy que ha renacido ¡he de contaros su significado! Este ha sido, a pesar de las irregularidades, mi pequeño rincón, y parece que vuelvo a recurrir a él de nuevo. Quería que mi rincón tuviera algo de mi amor, de mi otra mitad, por eso le pregunté como llaman a un rincón en su idioma, el bengalí. A lo que él me contestó algo más bien poco exótico: ¿rincón en bengalí? Probablemente será 'corner', del inglés, pero escrito como suena, es decir 'kona'. Y como yo ya sabía -porque forma parte de mi apodo en bengalí-, pequeño es 'chotto'.
Así nació un nombre que me refleja a mí, que refleja a mi amor, que refleja al mundo en el que vivimos, en el que quedan pocos exotismos por encontrar...

lunes, 9 de julio de 2007

Viaje a القاهرة

Como la pasta de henna que cae contínuamente sobre la piel sin una dirección aparente, simulando un caos de líneas que sólo cobran sentido cuando se las relaciona con las demás. Así me parece el Cairo. Tras ese caos aparente hay una fuerza superior, está el alma del artista, su personalidad y su experiencia, y es que ese caos no es más que la puesta en escena de actos intencionados que esconden un fin último.
Como los cientos de pañuelos en la tienda de Yasser, que podría estresar a cualquiera que entra por primera vez. Quien se familiariza con este caos puede identificar sus formas de clasificación; entonces la tienda ya no inquieta a nadie sino que los miles de monedas y de piedrecitas que cuelgan significan un pequeño paraíso para quien ha estado imaginando estos estantes y soñando con un nuevo cinturón.

Como cada una de las piedras que forman el cuerpo de una pirámide. Estas construcciones me demostraron que cuánto más de cerca se intentan ver las cosas, más se da uno cuenta del poco conocimiento que tiene acerca de ellas. Nunca cuestionariamos la capacidad de las pirámides para mantenerse en pie; sin embargo, fue al verme a sus pies cuando lo único que pude hacer fue maravillarme ante ese aparente caos de piedras amontonadas, y preguntarme por la forma en que se han mantenido sujetas a lo largo de la historia.

Como las simples líneas que se entrelazan para formar imágenes de la geometría sagrada, de gran técnica y precisión. Su belleza reside en los secretos de sus combinaciones. El Cairo intriga al extranjero, pues sólo aquél que forma parte de este orden y de este desorden conoce sus secretos.

Yo por ahora me he dejado intrigar, pues todavía me pregunto cómo la tatuadora tiene tanta conciencia de la función que atribuye a la línea que acaba de dibujar sobre mi mano, me pregunto cómo el taxista convive en la carretera con los demás coches que le rodean a menos de un metro de distancia con una precisión que yo jamás sería capaz de conseguir en su lugar. Creo que la del orden es una dimensión implícita.

La forma de vida del Cairo me recuerda tanto a aquello místico como como a aquello terrenal. Por una parte me pregunto de qué manera puede existir tal coordinación en el hormigueo constante de personas, quién sabe si ésta tiene origen en la fuerza superior que las une. Pero también veo las formas de vida más terrenales que conozco; en este sentido el Cairo me parece un gran pueblo, un lugar de transparencia y de complicidad, donde olvidé el miedo a dirigirme a alguien a quien no conozco.

Como una secuencia de danza a simple vista, un caos aparentemente indescifrable e imposible de reproducir, así me parece el Cairo. Quizás sienta que la única parte en la que puedo entender algunos de los secretos de Egipto es en su danza, y quizás sea esta la razón por la que mi viaje al Cairo no hubiera sido lo mismo sin haber experimentado su danza. Ocasiones las hubo, pero quizás con más contratiempos de los que nos esperábamos, pues hubo momentos en los que me preguntaba si el destino no quería que hiciéramos clase allí, ni que me enamorara de la danza oriental tal y cómo es en su hogar y por quienes nacen con ella.

Quizás el destino no quería, pero lo tuvo bien difícil, porque no nos rendimos. Pero no conseguimos nada solas, porque dudo si hubiera conseguido volver feliz a casa si Ashraf no hubiera sido como es; siempre le agradeceré su paciencia y el hecho de que se aliara con nosotras en contra del destino, ¡para que al fin pudiéramos hacer clase!

Todavía tengo muchas preguntas sin contestar, y mis clases de danza han servido para darme cuenta de lo poco que sé, así que me da la impresión de que mi imagen del Cairo no es más que un pequeño esbozo. De lo único que estoy segura acerca de él ahora mismo es de que no quiero dejar este dibujo a medias, sino de que prefiero ir pintando poco a poco, al ritmo que siga mi vida, porque pienso que este rincón del mundo es parte de ella.